jueves, 19 de julio de 2007

Fragilidad


Con cuanta facilidad me vengo abajo… ando flipando con mundos de colores, con dias de sol y pies en el camino.

De tanto que Dios me da, me vuelvo insensible, indolente a otros dolores ajenos. Armado con escudos de papel y esperanzas colgadas de hilos me lanzo a viajes sin rumbo y a empresas tan superfluas como ego hinchado y vanidoso.

Una palabra, basta una sola palabra y todo mi mundo se viene abajo. ¿De que me extraño?. Con estas bases tan “solidas” … ¿cómo puede ser de otra forma?. Y solo puedo pedir a Dios que me ayude a poner los pies en tierra. Que me haga fuerte pero no insensible, que me de ojos para ver la desgracia ajena y sentido comun para no perder de vista las mias, humildad para aceptar el consejo y sabiduria para callar y escuchar.

Las piedras no crecen, por eso , creo que la fragilidad es atributo divino, tesoro que es imprescindible para crecer.

1 comentario:

Ana Cristina dijo...

La fragilidad es el equilibrio de la aparente dureza, es lo que la compone en esencia. Sin la fragilidad, no se puede medir la dureza, y es al hacernos consientes de qué tan frágiles podemos ser, y solo así, solo al tomar la conciencia total de nuestra fragilidad como seres humanos, como partes de un todo, de una individualidad y de una colectividad, es que podemos ser realmente fuertes.

Pero al igual que en la escala de Mosh, debemos ir midiendo la fragildad paso a paso, hasta que nos demos cuenta que en el momento de aceptar nuestras fragilidades, no solo tendremos los pies en la tierra, el corazón en su lugar y el alma direccionada y seremos una unidad, tan fuerte, que la siguiente palabra, puede que nos tambalée, puede que nos haga grietas, hasta puede que nos rompa de nuevo, pero cada vez seremos mas fuertes.