jueves, 2 de agosto de 2007

El rayo de Sol


…Me llamo Javier, algunos utilizan un mote para llamarme, hay quién me llama el “tío amaneceres”, hace mucho que bajo a ver cómo sale el sol, siempre que puedo y, siempre también, hago algunas fotos que van a engrosar mi colección…

…No sé por qué me gusta, hace años que dejé de preguntármelo, sencillamente lo hago, me levanto temprano, me visto, me preparo y salgo a buscar la emoción de volver a ver salir el sol de nuevo…

…Bajo por mi amada “carretera de la playa” y llego casi sin pensar a la orilla del mar, hace algunos años, con quince minutos tenía suficiente para llegar a la orilla, hoy en día con mis achaques y el bastón tardo un poco más, aún así, sigo haciéndolo…

…Los que me conocen (debería decir los que me quieren!!) esperan, simplemente, que un día me canse y deje de hacerlo, pero yo, que he visto cómo gente a la que he amado por encima de todo ya ha desaparecido de ésta vida (¡que no de la mía!), me resisto a dejar de recibir el regalo de los primeros rayos de sol de la mañana…

…Al principio, para poder saber cuando era la hora del amanecer, lo consultaba en páginas de Internet para llegar con tiempo. Desde hace unos años, sencillamente, lo siento, siento cómo el sol se desliza hacia el horizonte de mi playa y conozco con exactitud el momento en que su primer rayo me acariciará la cara…

…Es tal la comunión de mi cuerpo con la salida del sol que, últimamente, estoy sintiendo cosas muy extrañas, como si me estuviese fundiendo con sus rayos. Cómo si, a través de la cantidad de amor que he vertido contemplando su hermosura, el sol quisiese devolvérmelo convirtiéndome en uno de esos hermosos rayos para que yo también aporte a otros la energía que a mí me dan a diario…

…Llevo mucho tiempo sintiendo estas cosas y, creo que por fin, el día de ser uno con la luz que compone el sol, ha llegado…

…Son las siete (siente, siente, siente…) cuarenta y cinco, el día es uno más en el calendario de octubre, el once, aunque para mí signifique estar en el día de mi noventa y siete cumpleaños. El siete siempre ha sido un número muy importante en mi vida y ésta edad suma siete…

…Bajo despacio, amanecerá sobre las ocho y veinte y quiero estar allí para verlo. Los cantos de los pájaros, la luz de las farolas, las hojas de los pinos y de los eucaliptos del paseo que me conducirá a la playa, me acompañan, me tropiezo con otros ancianos madrugadores que, por recomendación de sus médicos, van a pasear como yo por este paraíso. También me tropiezo con un joven de unos cuarenta años que me recuerda al joven que yo era cuando comencé esta andadura…

…No tengo prisa, tengo la íntima sensación de que hoy el sol me esperará, por fin ha llegado el día de nuestra definitiva unión…

…Desciendo los últimos escalones que me llevan a la orilla querida de mi hermosa mar con el tiempo justo de verlo aparecer, majestuoso, magnífico y bello como siempre. Hoy no hay nubes que realcen la belleza de su salida, solamente estamos él, la mar y yo. Que dé comienzo nuestra unión…

...

…Me llamo Joaquín, hace unos años que dejé de fumar y me dio por comenzar a andar, por disfrutar del paraíso en el que vivo, he visto la maravilla del amanecer tantas veces que nunca tendré el placer de verlo tantas como desearía…

…Esta mañana, mientras paseaba por la orilla de mi amada mar, he visto algo increíble, un viejo que veo y saludo a menudo, se ha parado en la orilla, con los pies en el agua y ha mirado (como cada día) directamente a la salida del sol. Mientras los rayos de luz iban alcanzándolo, su cuerpo iba desapareciendo hasta que, al volver la cabeza me ha visto y, saludándome con una felicísima sonrisa en su anciano rostro, ha desaparecido por completo, como si se hubiese disuelto en alguno de los rayos del sol que lo acariciaba…

…Creo que se llamaba Javier y, desde hoy también creo que sentiré cómo alguno de sus rayos que me acariciará al amanecer serán parte de él…



…Aunque es posible que esté abusando del Ballantine’s y todo esto siga siendo el sueño de un bebedor de güisqui…


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Este breve relato pertenece a mi amigo "El tio amaneceres", Javier Romero Rodriguez, compañero y amigo del alma.

3 comentarios:

Ana Cristina dijo...

Pues que bonito, el tío amaneceres es de lujo ¡¡¡

susana dijo...

Es verdad, qué hermosura de relato!!
Gracias por compartir estas cosas, Pedro. Estás consiguiendo que me aficione a tu blog :)
Gracias también a Javier Romero por escribir cosas tan bonitas.
A partir de ahora, cuando sienta que el sol me acaricia, recordaré la sonrisa de un Javier ancianito lleno de luz... y me emociono al pensarlo
Un abrazo... para cada uno.
Susana

Pedro Martini dijo...

Si queréis aportar algo con gusto lo recibiré en la cta. de correo que aparece en mi perfil : neprus@gmail.com o neprus@hotmail.com

Gracias por compartir. :-)